GÉNERO DRAMATICO


TEATRO 

La dramática o teatro constituye uno de los principales géneros literarios. Presenta, de manera directa, uno o varios conflictos a través de uno o varios personajes que desarrollan sobre la escena el argumento gracias, fundamentalmente, al diálogo.


DE AZUCENA LA CENA 

Autor: (Adela Basch)




AZUCENA (HABLA RÁPIDO.) Buenas noches, señor. Por favor, ¿me podría atender enseguida? Estoy apurada.

MOZO ¿Qué dice, si la podría tender? ¿Dónde quiere que la tienda?

AZUCENA Disculpe, dije si me podría atender.

MOZO Sí, ya escuché, me preguntó si la podría tender. Esto es un restorán, no es un lugar para que la gente se tienda. Si se quiere tender vaya a tenderse a un sillón, a un sofá o a una plaza.

AZUCENA ¿A una plaza? ¿Para qué? 

MOZO Para tenderse en un banco, si quiere.

AZUCENA Yo a los bancos voy a pagar las cuentas, no a atenderme. Para atenderme voy a...

MOZO (LA INTERRUMPE) Claro, para tenderse viene al restorán. Pero aquí la gente no viene a tenderse, viene a comer. Si quiere tenderse vaya a otro lado.

AZUCENA Señor, usted no me entiende, yo no quiero tenderme.

MOZO Señora, usted me preguntó si yo la podría tender. Y yo a los clientes no los tiendo. 

AZUCENA Yo no sé si los tiende, pero ¡me parece que no los entiende!

MOZO (IRRITADO) ¡Claro que los entiendo! Pero no los tiendo. Lo único que a veces tiendo es la ropa: camisas, medias, pan...

AZUCENA (LO INTERRUMPE) ¡Pan! Justamente, podría ir trayendo pan, por lo menos.

MOZO Señora, yo me refería a pantalones.

AZUCENA ¿Pantalones? ¿Para qué quiero que me traiga pantalones? Si quisiera pantalones no vendría a un restorán, iría a una tienda de ropa. Si vengo acá, es para comer.

MOZO ¿Y por qué no come en lugar de hablar tanto?

AZUCENA ¿Cómo quiere que coma si usted no me trae nada, ni siquiera me muestra las entradas?

MOZO Señora, usted de entrada tomó las cosas mal.

AZUCENA ¿Qué voy a tomar mal si no me trajo nada para tomar? Ni agua me trajo...

MOZO Si usted me pide que la tienda yo no sé qué traerle.

AZUCENA Señor, por favor, entienda: no le pido que me tienda, ¡sino que me atienda!

MOZO ¿Y por qué no empezó por ahí? Si usted no es clara yo no la puedo atender.

AZUCENA ¡Señor, sepa que yo no soy Clara! Nunca fui Clara ni lo voy a ser. A mí me llamaron siempre Azucena.

MOZO ¿A mi cena? ¿Quién la llamó a mi cena?

AZUCENA ¿A su cena? Nadie me llamó a su cena.

MOZO Pero, ¿en qué quedamos? ¿No acaba de decir que siempre la llamaron Azucena?

AZUCENA ¿Y a la cena de quién quiere que me llamen? Señor, ¿por qué no la termina con esta escena y se ocupa de mi cena?

MOZO Señora, no la entiendo. Usted dijo que la llamaron a mi cena, y acá la que viene a cenar es usted, no yo. Yo estoy trabajando de mozo.

AZUCENA Sí, de mozo... demos o... demos o... otra oportunidad a esta situación. Mire, ¿por qué no me trae algo para comer?

MOZO Cómo no. ¿Le gustaría como entrada probar unos tomates rellenos?

AZUCENA Podría ser. ¿Están buenos?

MOZO Claro, son tomates de quinta.

AZUCENA ¡Tomates de quinta! ¡Lo único que faltaba! ¡Y lo dice tan campante! Señor, sepa que si vengo a un restorán es para que me sirvan comida de primera, no de quinta.

MOZO Pero, señora, justamente, son tomates de quinta, excelentes...



AZUCENA (SE LEVANTA Y SE ACERCA A LA PUERTA) ¡Quédese con su entrada, que yo prefiero la salida! ¡Mal educado! ¡Vaya a ofrecer sus tomates a otro lado!



(TELÓN)
El enigma de la esfinge

Autor: José Luis García




(La escena está vacía. Se escucha el sonido del viento. El Presentador pasa de un extremo a otro de la escena, arrastrado por el viento. Vuelve a entrar, tratando de manera esforzada de vencer la resistencia del viento, pero no puede y es arrastrado de nuevo fuera de escena).
(Sigue el viento. Una cuerda cruza la escena, aparece el Presentador atado a ella y se coloca en el centro de la escena; de tal manera que estando el personaje en el centro, la cuerda cruza la escena tanto hacia la izquierda como hacia la derecha, con el Presentador atado en el centro).

PRESENTADOR.-

Grecia está desolada porque Tebas, su ciudad más importante, está sitiada por una enorme Esfinge que devora a todo aquel que intenta entrar o salir de la ciudad. No hay comida, no hay medicamentos; la ciudad agoniza.
(Un personaje atraviesa la escena de izquierda a derecha, arrastrado por el viento).

PRESENTADOR.-
Un viento huracanado -que es la respiración de la bestia- invade las calles y el ánimo de los habitantes de Tebas.
PERSONAJE 1.-
(En off).
-¿Te vas?

PERSONAJE 2.-
(Mientras entra en escena arrastrado por el viento).
-¡Sí…!
(Sale Personaje 2 por el otro extremo, siempre arrastrado por el viento).
(Personaje 2 vuelve a entrar en escena, ahora agarrado a la cuerda a la que está atado el Presentador).

PERSONAJE 2.-
-¡Esfinge!, -¿qué debemos hacer para que nos dejes vivir?
ESFINGE.-
(En off. Con voz atronadora).
Si tan sólo uno de los habitantes de Tebas resuelve el enigma que le proponga, la ciudad será liberada. Sin embargo, el que falle será devorado por mi.

PERSONAJE 2.-
Yo iré.
(Sale Personaje 2).
(Momento de silencio en el que el Presentador mira fijamente hacia el lugar por el que salió Personaje 2. Al rato escuchamos el sonido de la bestia, que devora algo. Vuelve el viento).

PRESENTADOR.-
Tiene toda la pinta de que se ha equivocado.
(Pausa).
Pasaron las semanas y los habitantes de Tebas morían de hambre ya que nadie era capaz de adivinar el enigma de la esfinge.
(Pausa).
Hasta que un día, Pies Hinchados -hijo de un zapatero- decidió que iría él a resolver el enigma de la esfinge.
EDIPO.-
(Que asoma por uno de los extremos de la escena).
No me llamo Pies Hinchados. Me llamo Edipo.
PRESENTADOR.-
Perdón, es que Edipo quiere decir eso: pies hinchados.
EDIPO.-
Ahora verás.
(Suelta uno de los extremos de la cuerda y el Presentador desaparece hacia el otro extremo, arrastrado por el viento).

PRESENTADOR.-
(Mientras sale arrastrado).
-¡Perdón!, no volveré a llamarte Pies Hinchados…
EDIPO.-
(Camina lentamente, como si sus pies fuesen de plomo).
Gracias al tamaño de mis pies hinchados no me arrastra el viento. -¡Dónde estás esfinge maldita!, -¡vengo a resolver tu enigma!
(De improviso aparece la Esfinge. Según la descripción tradicional tiene cabeza de mujer, cuerpo de león y alas de águila; pero se admiten propuestas más imaginativas).
ESFINGE.-
-¡Bienvenido a mi almuerzo! -¡Serás el plato principal!
EDIPO.-
No, si adivino tu enigma.
ESFINGE.-
-¿Cómo es posible que alguien con esos pies pueda resolver mi acertijo?
EDIPO.-
No voy a resolver el enigma con los pies, más bien usaré la cabeza.
ESFINGE.-
Prepárate.
(Suena un redoble de tambor).
ESFINGE.-
-¿Qué es ese ruido?
PRESENTADOR.-
(Que asoma, apenas).
Es para darle mayor dramatismo.
ESFINGE.-
Que deje de sonar o tu serás el aperitivo.
PRESENTADOR.-
Vale.
(Sale y cesa el redoble).
EDIPO.-
Dime tu acertijo, esfinge maligna.
ESFINGE.-
-¿Cuál es el animal que anda a cuatro patas por la mañana, con dos por la tarde y con tres por la noche?
(Redoble de tambor).
ESFINGE.-
-¡Silencio!
(Silencio).
EDIPO.-
-¡Es el hombre!
ESFINGE.-
-¿Estás seguro?
EDIPO.-
Si que lo estoy. Por la mañana, es decir, cuando es niño anda a cuatro patas. Por la tarde, hacia la mitad de la vida, se sostiene sobre las dos piernas. Y en la noche de su vida, durante la vejez, anda con la ayuda de un bastón. -¡Es el hombre!
ESFINGE.-
(Con un grito desgarrador).
-¡Me has vencido!
(Y en medio de un estruendo ensordecedor, desaparece la Esfinge).
(Entra el Presentador, viene como loco).
PRESENTADOR.-
Edipo ha vencido a la Esfinge. -¡Viva Edipo! -¡Viva Edipo Rey! -¡Edipo Rey!
EDIPO.-
Un momento… Yo no quiero ser rey. Tengo los pies demasiado hinchados para aguantar de pie en las recepciones oficiales.
PRESENTADOR.-
-¿No quieres ser rey?
EDIPO.-
Prefiero ser bibliotecario.

PRESENTADOR.-
-¡Viva Edipo Bibliotecario!
(Suena el clamor de la multitud y Edipo sale de escena con su andar de pies hinchados).
PRESENTADOR.-
Tebas volvió a respirar y sus habitantes a comer.
(Suena el clamor de la multitud).
-¡Viva Edipo Bibliotecario! -¡El hombre que eligió los libros en lugar de una corona de oro!
(Suena el clamor de la multitud).
Y así termina esta historia que tiene un final distinto al que imaginábamos.
(El Presentador da un paso y desaparece hacia abajo, como si hubiese caído por un agujero, se escucha el estrépito del golpe al caer al fondo).
(Asoma el Presentador).

PRESENTADOR.-
Una historia como la vida misma.
(Suena el clamor de la multitud. El Presentador hace una inclinación hacia el público y sale entre el clamor multitudinario).

FIN



SAINETE

Sainete es un término que se utiliza en el teatro. Éste se utiliza para nombrar a una obra teatral breve, cómica y de carácter popular.Además es una pieza teatral que sólo consta de un acto y que se presentaba en el intermedio de otra obra teatral.


Cómo se sufre en un baño púbico
Autora: Clara Pérez


Personaje: Sandra
Sandra: Nos cuenta su experiencia en el uso de baños púbicos.
ACTO ÚNICO
Ambientación: Deberá recrear con sus movimientos y hacer imaginar al público cada una de las cosas que cuenta.
– Sandra: Hola, soy Sandra y quiero contarles una experiencia que seguro muchos han vivido, pero que tal vez no le han dado la importancia que realmente tiene, ¡sí!. Porque no entiendo que nos pasa que cada vez que salimos a algún lugar es inevitable que de pronto nos den ganas de hacer pis (se ríe irónicamente) Que momento tan espeluznante y no por el simple hecho de hacer nuestra necesidad, sino por saber cómo se sufre en un baño público. A ver les cuento.
Estas de lo más divertida, sentada en una mesa con tus amigas, tomando un delicioso capuchino cuando de pronto sientes esa necesidad imperiosa de ir al baño (Cara de tragedia).
¡No puede ser! Horror, pero no puedes evitarlo, así que te levantas, indicándole a tus amigas que ya vuelves, vas al baño, y te diriges a ese macabro lugar donde pasarás minutos de angustia hasta poder regresar a la mesa con tus amigas. Sé que se están preguntando ¿de qué hablo? Pues no desesperen y díganme si tengo o no la razón.
Te levantas y caminas rumbo al baño, pero cuando ya estas cerca te encuentras con una larga fila, preguntas si están vendiendo alguna oferta y te responden que no, que es la fila para entrar al baño. ¿Ven? En ese momento comienza el sufrimiento.
Te colocas al final de la fila, y comienzan a pasar los minutos, apenas se mueve y tu cada vez más desesperada aprietas las piernas, te mueves de un lado a otro, comienzas a sudar, sientes que ya no vas a aguantar más, pero tienes que hacerlo.
Al fin estás a una persona de tu turno y de pronto llega una chica con una ancianita y te dice, ¿Puedes permitir que ella entre? Es rapidito. ¿Cómo le dices que no? Así que aprietas más tus piernas y con una voz apenas audible le dices: Si, claro, que pase la señora.
Mientras sientes que son horas las que transcurren, cuando al fin sale la señora, corres desesperada, agarras la puerta y entras, para encontrarte con que el piso esta mojado y tienes que llegar al Wáter en puntillas, con paciencia lo logras, pero claro, todo está mojado, además los gérmenes. Tu mamá te enseño que no te sientas en baños púbicos, así que con mucho cuidado te acomodas y comienzas a hacer malabares para apuntar apenas agachada al lugar indicado.
Cuando al fin logras hacerlo, tu cartera que tienes colgada en el hombro se desliza y casi cae al piso mojado, así que como puedes la rescatas antes de caer, pero te moviste y ahora tienes que volver a hacer malabares para lograr apuntar y justo en ese momento alguien empuja la puerta, tu velozmente cierras con tu mano gritando, ¡Está ocupado! Y te concentras nuevamente en lo que hacías.
Cuando al fin has terminado, estiras tu mano para buscar el papel de baño y ¡horror! No hay, sin perder tiempo comienzas a buscar en tu cartera, aun haciendo malabares para no mojar tu ropa, en una posición realmente incomoda, hasta que das con un minúsculo pedacito de servilleta, lo tomas, lo doblas en varias partes, pensando que así cumplirá mejor su función y te secas. Bueno realmente no te secas, pero eso te hace sentir mejor moralmente. Vuelves a acomodar tu ropa, caminas en puntillas hasta la puerta para mojarte lo menos posible y triunfante sales de ahí, caminando airosa al lado de la larga fila que espera paciente o impaciente por que le toque su turno de enterarse como se sufre en un baño público.
FIN
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Título: El colmo de las noticias
Autor: Fabián Choque





Personajes:
El conductor
La conductora
El encargado
(Se abre el telón y aparecen los conductores sentados en su estudio muy serios)

– El conductor: Muy buenos días tengan todos ustedes vamos…
(La conductora se acomoda y lo interrumpe).
– La conductora: … Vamos a mostrarle las últimas noticias; estos son nuestros titulares
(Ya fuera de cámaras, ellos comienzan a discutir)
– El conductor: (Mira molesto a su colega) ¡No puedo creer que me hayas interrumpido! ¿¡Eres insoportable!?
– La conductora: ¿¡Cómo me dijiste!? (Lo mira muy enojada)
– El conductor: ¡Ya me escuchaste!
– La conductora: ¿Pues qué pensaste? ¿Que te ibas a llevar toda la atención? Para tu información, “papito” yo soy la estrella aquí y tú (Le toca la punta de la nariz) solo un extra. Fui reconocida como la conductora del año para que lo sepas.

– El conductor: Eres una “figureti”, quieres toda la atención para ti, ¿Verdad?
(Ambos comienzan a discutir y mientras lo hacen, acercan sus miradas. En eso, uno de los encargados grita)
– El encargado: ¡Al aire!
(Al instante, vuelven a acomodarse y a poner una sonrisa “de oreja a oreja”)
– La conductora: (Mientras mira sonriente a la cámara, golpea con el codo a su compañero y le dice) ¿Qué sigue? Jajaja…
– El conductor: (Igual de sonriente, contesta) No sé ¿No eres tú “la conductora del año”? Ahora “cómetela” jajaja…
– La conductora: Este… ¡Producción papel! (Le lanzan un papel higiénico) ¡Este papel no, tarado! Jajaja… (Se lo tira muy molesta) ¡Noticias! (Extiende su mano y le dan periódico y lo comienza a leer) “Explota bomba en el cementerio, amanecen todos muertos”. (Pone una expresión de extrañeza) ¿¡Pero, qué esto!? ¡Estas no pueden ser noticias, por el amor de Dios!

– El conductor: (Le quita el periódico sin tan siquiera preguntarle) ¡Dame acá eso! (Mira la cámara) Este… disculpen a mi compañera, hoy vino sin tomar desayuno (Lo comienza a leer) A ver… qué tenemos por aquí (Revisa y su cara cambia radicalmente) ¡Pero qué modelos, por Dios! Y se agachaban como… (Antes que terminara su frase, su compañera le quita el diario y patea su pie)

– La conductora: ¡Pasa acá, enfermo de… (Mira a la cámara sonriente) Por otro lado, un grupo de jóvenes que practicaban equitación, fueron expulsados antes de iniciar la competencia.
– El conductor: ¿Los encontraron haciendo trampa?
– La conductora: No.
– El conductor: ¿Entonces? ¿Por qué fueron expulsados?
– La conductora: Porque los encontraron bailando “El Baile del Caballo”
(Su compañero la mira con una expresión graciosa)
– El conductor: ¿¡Qué!?
– La conductora: Pues como lo oyes. Es comprensible, tantos de esos animales y la canción, al parecer los motivaron.
– El conductor: ¡No lo puedo creer! A propósito, veo que ese baile está de moda en todas partes, ¿No?
– La conductora: ¡Pero claro! ¿Sabes? El sábado lo bailé en la discoteca. ¡Es fácil! ¿Te lo enseñó?
– El conductor: A ver (Ambos se paran frente al público. La conductora se pone más adelante y quitándose el saco como toda una bailarina profesional, lo tira a un costado y
se pone en una posición muy sexy)
– El encargado: ¡Estamos al aire!… ¡Oigan!
(Sin hacer caso a las palabras del encargado, sigue con su pose y levantando el brazo, grita)
– La conductora: ¡Música maestro!
(La canción «Gangnam Style» de PSY comienza a sonar y ella empieza a bailar moviéndose como toda una experta; rápido pero muy bien. Su compañero la queda mirando como “cualquier hombre al ver a una mujer moviéndose de una forma muy suelta” y con sus dedos, sin quitar la mirada a su compañera, hace la seña para que “corten”).
(Finalmente, él también la sigue y mientras bailan, cierran el telón).
Fin

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