GÉNERO NARRATIVO


CUENTOS 

El cuento es una narración breve que trata de un solo tema o asunto de forma oral o escrita, donde generalmente se utilizan elementos ficticios, un ambiente y un número limitado de personajes. 






LA OLA
Autor (Antonio Pons)


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Desde hace unos días cuando le tiro la pelota a Chispa, no sale corriendo a por ella para luego volver a traérmela. Los papás me han dicho que está enfermo. Chispa es mi perro, es un labrador y tiene los mismos años que yo.
Hoy lo hemos llevado al médico de perros. En la puerta había un cartel donde ponía en letras grandes “VETERINARIO “y en la sala de espera había mucho ruido. Casi todos los perros ladraban. Yo creo que algunos ladraban de miedo, como algún niño cuando está en la sala de espera de mi pediatra. Chispa se ha portado bien, no ha ladrado y tampoco se ha estado moviendo de un lado para otro.

Cuando hemos entrado, el veterinario le ha preguntado a mamá-qué le pasaba a Chispa-. Le ha dicho que estaba triste, que no comía, que se le caía el pelo. Como a mi madre se le estaba olvidando lo más importante, yo le he dicho que no quería jugar conmigo. ¿Cuántos años tiene? Diez años y medio. Bueno, ya es un poco mayor. ¿Cómo que un poco mayor? Pero si tiene los mismos años que yo. A mí me dicen siempre que soy demasiado pequeño para hacer muchas cosas. Ha tumbado a Chispa en una camilla y lo ha mirado como hacen conmigo cuando estoy enfermo. Después ha mirado a mamá y le ha dicho: Parece que no son solo los años, tiene una Le.
Yo no he entendido toda la palabreja que ha dicho, pero tenía cara de preocupado.

Mamá le ha mirado, como esperando que le dijese algo más. A mí cuando estoy enfermo me mandan unos jarabes y me pongo bueno, pero este médico parece que no le iba a dar ningún jarabe para Chispa. Para curarle lo que tiene, no tengo ninguna medicina. Tal vez sea mejor mandarle algo para el dolor y que pueda descansar. El médico entonces me miró a mí, me sonrió y me dijo, ¡tranquilo, que a tu perro no le pasa nada! Algo enfadado he pensado, ¿Cómo que a mi perro? Se llama Chispa ¿Cómo que no le pasa nada? ¿Y la palabreja que ha dicho antes? Aunque no he dicho nada, mamá me ha mirado y mientras agarraba a Chispa me ha dicho, tranquilo Javi, luego te lo explico. Durante el viaje de vuelta a casa, en el coche, mamá me ha explicado que Chispa estaba muy malito, que tenía algo que le dolía mucho y por eso no podía jugar conmigo. Pero, el médico ha dicho que le daremos algo para que no le duela y se curará, ¿no mamá? Bueno, el médico ha dicho que si le quitamos el dolor podrá descansar mejor. Y ¿por qué me ha dicho que no le pasaba nada? Para que no estuvieses triste. Pero si no se puede curar ¿qué le pasará? El perro de Pepe también estuvo enfermo y un día me dijo que se lo llevaron de casa y ya no lo vio más. ¿Eso es lo que va a pasar con Chispa? ¿Se lo van a llevar?


Javi, los perros, como las personas cuando están muy malitas, se van cansando cada día más y un día pueden morir. Chispa no se va a ir de casa, vamos a estar cuidándolo y dándole esas medicinas para que no tenga dolor, que nos ha mandado el médico.



Nadie queremos, pero es algo que ocurre sin que nosotros podamos hacer nada. Mamá ¿todas las personas se mueren? Sí, hijo. ¿Papa y tú también? Sí Javi, pero queda mucho, mucho tiempo para que eso pase. ¿Y yo también? También Javi, pero a ti te queda mucho más tiempo.
Mamá, el otro día en los dibujos de la tele, había uno al que le disparaban y luego se levantaba y seguía corriendo detrás de los otros. Entonces, si Chispa se muere ¿también se podrá levantar y seguir jugando conmigo?

No Javi. Eso pasa en los dibujitos o en las películas. Mamá, entonces si Chispa se muere ¿Dónde se va? Me fijé mucho, pero, aunque podía ver las olas no conseguía ver cuando empezaban. Cuando pensaba que había visto empezar una, me daba cuenta que desaparecía y volvía a aparecer un poco más cerca de la orilla, pero no podía saber si era la misma ola que la que había visto antes. Después de un rato de mirar le dije a mamá que no podía verlo. Mira Javi, eso no se sabe muy bien. Vamos a parar un rato y damos un paseo cerca del mar que te quiero explicar una cosa. Mi madre me señaló el mar y me dijo: Javi, ¿tú ves de donde vienen las olas? Bajamos del coche, y nos sentamos en un banco desde donde se veía el mar. Chispa se tumbó en el suelo a mi lado.



Ahora Javi, mira donde acaban las olas. Eso es más fácil, mamá. Las olas acaban en la orilla. Muy bien, pero, ¿me puedes decir dónde van? Cómo que donde van, se acaban y ya está. No Javi, mira cómo una parte se vuelve hacia dentro y se mezcla con el mar de nuevo, cómo otra parte moja la arena y se une a ella, otra se queda en un charco en la orilla y cuando viene otra ola se vuelve con ella al mar. Ves, Javi, no sabemos de dónde vienen ni a donde van. A nosotros nos pasa lo mismo, mientras vivimos somos una ola, pero, cuando nacemos no sabemos de dónde venimos y cuando nos morimos...

Mamá, pero cuando uno se muere ¿no se va al cielo? Hay personas que a ese lugar donde vamos le llaman de diferentes maneras y otras no le ponen ningún nombre. Nos levantamos del banco y volvimos al coche. Durante la semana siguiente Chispa estuvo tranquilo, comía mejor y yo no le obligaba a jugar conmigo para que pudiese descansar. En casa, mis padres le dejaron dormir en mi habitación y durante el día siempre estaba con nosotros. 

Mis amigos, que muchas veces jugaron con él, vinieron a verlo y aunque otras veces les gustaba hacerlo rabiar ahora sólo le mimaban. Un día, le pregunté a papá. Si Chispa se muere, ¿me comprarás otro perro igual? Sería como si Chispa siguiese con nosotros. No Javi, de momento no. Chispa es Chispa y tener otro perro no hará que siga con nosotros. Dentro de un tiempo, seguro que compraremos otro perro. 


Una mañana, mis padres me dijeron que Chispa había muerto. Aunque me habían avisado que podía pasar cualquier día, me quedé triste. Mamá me dijo que era normal que estuviese triste, que ellos también lo estaban pero que poco a poco la tristeza se iría pasando.


Ahora, cuando pienso en Chispa ya no estoy triste. Papá dejó que me quedase con una foto suya y cuando la veo me acuerdo de lo bien que me lo pasaba jugando con él. Recuerdo lo que mamá me contó, mirando las olas del mar, y pienso que pronto se formará la ola que traiga, de nuevo, un perro a mi casa.



Los Duendes

Autores (Clementina Barceló, Franco Fernández y Agustín Madruga)


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Había una vez cinco duendes: Capitán Gordito, el Rengo Rafael, el Chico Lucero, el Sr. Petiso y el Dormilón Abel. Vivían con su abuelo en la ciudad. 
Un tío les preguntó si querían conocer el bosque. Él ya había ido y se había encontrado con muchos animales. 

A Capitán Gordito le pareció muy buena idea recorrer el bosque. Rengo Rafael no quería caminar demasiado. Chico Lucero pensó que era una buena idea, pero le daba miedo que todo fuese muy grande. Sr. Petiso dijo que sí, porque le gustaban los bosques. Dormilón no quería ir, porque prefería quedarse durmiendo. Pidieron permiso a su abuelo y los dejó ir. 
En el camino, excepto Dormilón, iban cantando, bailando y jugando. 

El bosque les provocaba mucho miedo, Capitán Gordito se tropezó con una piedra y rodó por el pasto. 
Se hizo de noche, no veían mucho y se perdieron. 
Se acordaron que cerca de allí vivían sus amigos Juan y Pepe. 
Los recibieron muy alegres, encuentran la salida con ayuda de carteles que colocaron los limpiadores del bosque, no los habían visto antes, porque entraron por otro lado. Juan y Pepe les indicaron cómo encontrar los carteles que decían: 10 pasos a la izquierda y 5 a la derecha y estarán más cerca de la salida. 

Estaban muy contentos porque podían regresar a su casa sanos y salvos.



El niño que descubre sus derechos
Autor (Kevin Gómez)

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–Ah, ah, ah–, dijo Martín cuando despertó. Bajó a la cocina a prepararse el desayuno. 
Enseguida bajó su papá, Juan. –¿Qué haces en la cocinaaaa? 
- Papá, tengo capacidad para hacer mi desayuno, como también mis Derechos. Su papá lo reprendió –No, tú no tienes Derechos, sólo eres un niño. 
Martín, triste al oír lo que su padre le decía, terminó su desayuno. Salió a jugar al patio y pensó: ¿si no tengo derechos para qué juego y voy a la escuela?
 Entró a su hogar y le preguntó a su papá: –¿Me das permiso para ir a la biblioteca? 
–Sí– respondió su papá. 
Llegó a la biblioteca ansioso por encontrar el libro que buscaba. 
Preguntó a la bibliotecaria dónde podía encontrar un libro que hablara sobre sus Derechos, para poder contarle a su padre que sí tiene Derechos a pesar de ser un niño.
 Martín buscó con entusiasmo, lo encontró y consiguió que se lo prestaran. 
Tomó su bicicleta y volvió a su casa, pero había un problema, él no sabía si mostrarle a su padre el libro, por miedo a que reaccionara de mala manera. 
Al llegar a su casa se sentó en el jardín a pensar qué hacer. 
Su vecino, Pedro, lo vio muy pensativo, no se aguantó las ganas de cruzar a preguntarle si lo podía ayudar en algo. Martín contestó que sí.
 Pedro dijo: –¿Qué te está pasando? 
Martín le contó la situación que había tenido con el padre y su gran duda.
 –Yo no estaría tan seguro de mostrarle el libro a tu papá, si siempre está de mal humor. 
– Tienes razón, le mostraré el libro cuando se calme. Pedro regresó a su hogar y Martín fue a su cuarto a esperar el momento de enseñarle el libro a su papá. Enseguida subió su compañero, el perro Tobías. Martín le decía a su cachorro que él sí iba a poder plantearle a su padre que tiene sus propios Derechos. Se hizo la noche y se durmió.
–Ah, ah, ah–, dijo Martín cuando despertó. Bajó a la cocina a prepararse el desayuno.
 Enseguida bajó su papá, Juan. 
–¿Qué haces en la cocinaaaa?
¡Ah!, al oír otra vez a su padre gritando, Martín pensó que era el momento justo para demostrarle que en realidad tenía Derechos y su padre debía respetarlos, no podía seguir gritando y ofendiéndolo, negándole que tiene sus propios Derechos. Así que sacó el libro que tenía guardado bajo su vestimenta y le dijo a su padre: –Yo sí tengo Derechos, y esto te lo aclarará. 
Su padre, muy enojado tomó el libro, empezó a leer, dándose cuenta y lamentándose de todas las veces que gritó y ofendió a su hijo.
 Enseguida lo miró, diciendo: –Reconozco mis errores hacia vos, le dio un abrazo y le dijo que nunca más lo iba a tratar de esa forma.
 Lo invitó a ir juntos a devolver el libro a la biblioteca y hacer algo divertido.

Clementina Barceló, F. F. (2009). 18 Cuentos escritos porniños, niñas y adolescentes. INSTITUTO DEL NIÑO Y ADOLESCENTE DEL URUGUAY. Montevideo: Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales (IMPO. Obtenido de http://files.sld.cu/bmn/files/2014/07/del-dicho-al-hecho-derecho_web-opt.pdf



"Solrac y valien"


Era una vez un niño llamado "Solrac", alegre,amable,sincero, todos los días utilizaba el poder de su imaginación para encontrarse en el mundo de las fantasías con su mejor amigo "valien" que era un oso de peluche muy cariñoso,comelón y sobre todo muy valiente.

Nuestros aventureros,caminan por la pradera, viendo las nubes del cielo azul, con un intenso sol ,que cae por sus cabezas. De repente se encuentran con un anciano llorando en el lago; Este le dice que su linda nieta fue secuestrado por un temible ogro que la lleva al castillo para devorarla.

Al atardecer llegan al terrible castillo resguardados por arpías, estas criaturas mitad ave y mitad mujer dominan el extenso cielo causando terror a muchos habitantes. "Solrac" desenvaina su espada y "Valien" utiliza su arco con flecha para dar caza a estos seres tenebrosos. Después se enfrentan al Temible Onigumo un ser aterrador en su mano derecha carga su hacha y en la izquierda su escudo,comienza una feroz batalla y nuestros intrepidos amigos lo enfrenta hasta dar fin a este monstruo.

Luego rescatan a la bella Heiidycita,de cabello negro cómo la noche, ojos café como avellanas, lunares que alumbran como estrellas,una diosa que vive entre los mortales.Ella esta agradecida con sus caballeros así que se acerca para dar un beso a "Solrac", pero el despertador suena ya es hora de levantarse el beso quedará  para la próxima aventura.

Fin

AUTOR: Carlos Reyes






FÁBULA 

La fábula es un relato breve, escrito en prosa o verso, donde los protagonistas son animales que hablan. Las fábulas se crean con la finalidad de educar a través de su moraleja. Ésta normalmente aparece al final, al principio o no aparece porque se encuentra en el mismo contenido de la historia.

EL ANCIANO Y LA MUERTE
Autor (Esopo)


                                                                             
Un día un anciano, después de cortar leña, la cargó a su espalda. Largo era el camino que le quedaba. Fatigado por la marcha, soltó la carga y llamó a la Muerte. Esta se presentó y le preguntó por qué la llamaba; contestó el viejo:
—Para que me ayudes a cargar la leña...

Moraleja
“Por lo general, el impulso por la vida es más fuerte que el propio dolor.”



EL NÁUFRAGO Y EL MAR
Autor (Esopo)






Arrojado un náufrago en la orilla, se durmió de fatiga; mas no tardó en despertarse, y al ver al mar, le sino a los vientos a quienes debes dirigir tus reproches, amigo mío; porque yo soy tal como me ves ahora y son los vientos los que, lanzándose de repente sobre mí, me encrespan y enfurecen.

Moraleja 

“Nunca hagamos responsable de una injusticia a su ejecutor cuando actúa por orden de otros, sino a quienes tienen autoridad sobre él.”

ESOPO. ((620—564 a. C.)). OBRAS CLASICAS DE SIEMPRE "FÁBULAS". Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa ILCE”. “Edición, culturales y no lucrativos, con la obligación de cita. Obtenido de http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/CuentosMas/Esopo.pdf






LEYENDA

La leyenda es una narración de hechos naturales o sobrenaturales, que se transmite de generación en generación de forma oral o escrita.


Leyenda de Cantuña
Autor: Edgar Allan Garcia



https://dibujando.net/dib/la-leyenda-de-cantuna-leyendas-ecuatorianas-58918

Hace muchos años, se construía el atrio de la Iglesia de San Francisco, donde trabajaba un indígena llamado Cantuña, responsable de terminar la obra. Pero el tiempo pasaba y el atrio no se concluía. Cantuña fue amenazado con ir a prisión por no cumplir el contrato.Un día, cuando regresaba a su casa, de entre un montón de piedras salió un pequeño hombrecillo vestido todo de rojo, con nariz y barba muy puntiagudas. Con voz muy sonora dijo: Soy Satanás, quiero ayudarte.Yo puedo terminar el atrio de la iglesia antes de que salga el sol. A manera de pago, me entregarías tu alma. ¿Aceptas? Cantuña, que veía imposible terminar la obra, dijo: Acepto, pero no debe faltar ni una sola piedra antes del toque de lAve María o el trato se anula. De acuerdo, respondió Satanás.


Miles de diablos se pusieron a trabajar sin descanso. Cantuña, que miraba muerto de miedo que la obra se terminaba, se sentó en un lugar y se dio cuenta de que ahí faltaba una piedra. Cuando tocó el Ave María, logró salvar su alma. El diablo, muy enojado, desapareció camino al infierno. Cantuña quedó feliz y el atrio de la Iglesia de San Francisco se conserva hasta hoy en la capital del Ecuador





Leyenda del Padre Almeida
Autor: Abdón Ubidia



En esta historia se cuenta, como un padre el cual no era precisamente el mejor debido a su mala conducta. La leyenda cuenta que este padre, todas las noches salía a tomar aguardiente, para salir tenía que subir en un brazo de la estatua de Cristo, pero una noche mientras intentaba salir se dio cuenta que la estatua lo regreso a ver y le dijo: ¿Hasta cuando padre Almeida? y este le contesto "Hasta la vuelta" y se marcho. Una ves ya emborrachado, salió de la cantina y se encontraba paseando en las calles de Quito, hasta que pasaron 6 hombres altos completamente vestidos de negro con un ataúd, aunque el padre Almeida,  pensó que era un toro con el cual chocó y se desplomo, pero al levantarse regreso a ver en el interior del ataúd, y ere él, el padre Almeida, del asombro huyo del lugar. Se puso a pensar que eso era una señal y que si seguía así podía morir intoxicado, entonces desde ese día ya no a vuelto a tomar y se nota en la cara de la estatua de Cristo mas sonriente.








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